























Pasillos estrechos, cocinas alargadas, un tramo de escalera: es justo ahí donde estas alfombras finas muestran su talento. Las alfombras pasilleras guían la mirada, conectan estancias y hacen acogedoras esas zonas de paso que suelen quedarse desnudas. Además, protegen el suelo en los lugares por donde se camina a diario.
Las hay de distintos anchos, normalmente de 60 a 90 centímetros, y de largos que van de un metro a varios. Algunas tiendas las cortan a medida, algo muy práctico en pasillos largos. Los materiales resistentes como la lana, el sisal, el yute o las fibras sintéticas de alto tránsito aguantan mucho. En la cocina conviene elegir modelos lavables o fáciles de limpiar. Una base antideslizante es imprescindible para que la alfombra quede bien sujeta.
En estilo tienes muchas posibilidades. Un diseño de inspiración oriental da carácter a un pasillo sencillo, y las rayas a lo largo hacen que un tramo corto parezca más profundo. Los colores neutros y las fibras naturales crean un ambiente sereno que encaja en cualquier sitio. Un consejo: deja a cada lado unos 10 a 15 centímetros de suelo a la vista para que el pasillo parezca más amplio. En la cocina, puedes elegir una pasillera del mismo color que tus paños.
El precio depende del material, la longitud y la fabricación. Las tejidas a máquina en fibra sintética son asequibles, y las tejidas a mano en lana o fibras naturales cuestan más. Las piezas a medida suelen calcularse por metro lineal.
Si tu pasillo todavía parece un lugar de paso y no de llegada, una alfombra pasillera puede cambiarlo. En homelivio.es encontrarás modelos de numerosas tiendas para comparar materiales, medidas y dibujos con tranquilidad.







































































































































