























Lomos de todos los colores, algunas pilas en horizontal y entre ellas una postal o un pequeño cactus: una librería bien llena hace que cualquier estancia se sienta enseguida más personal. Es biblioteca, lugar de recuerdos y elemento decorativo al mismo tiempo.
Las librerías están pensadas sobre todo para soportar peso. Una profundidad de unos 25 a 35 centímetros basta para novelas y libros de bolsillo, los libros de fotografía necesitan más. Lo importante es que las baldas no se comben: grosores generosos, paredes intermedias o refuerzos metálicos ayudan a evitarlo. Hay modelos estrechos para huecos, librerías anchas con muchos compartimentos, estanterías escalera para apoyar en la pared y librerías con puertas en la parte baja, detrás de las cuales desaparecen archivadores o juegos de mesa. Las baldas regulables en altura te dan flexibilidad.
Una librería de roble o pino macizo adquiere con el tiempo una bonita pátina, mientras que las versiones lacadas en blanco hacen brillar los lomos. Prueba a ordenar tus libros por colores o tamaños: aporta calma visual aunque sean muchos. Un pequeño flexo de pinza o un aplique al lado convierte la librería en rincón de lectura, sobre todo con un sillón delante.
El precio depende del material, el grosor de las baldas, la capacidad de carga, el tamaño y el acabado. La madera maciza y las librerías con puertas o cajones están por encima de los modelos sencillos de aglomerado, y las piezas de diseño conocidas cuestan bastante más.
Cuenta tus hileras de libros y piensa cuánto espacio necesitas antes de decidir. En homelivio.es encuentras librerías de muchas tiendas y puedes comparar medidas y estilos con calma.







































































































































