























No todo lo que acaba en el recibidor tiene que verse. Los abrigos fuera de temporada, los chubasqueros, las bolsas de deporte y la aspiradora necesitan un lugar donde desaparecer. Un armario de pasillo ofrece ese almacenaje cerrado y mantiene la entrada en calma.
Los armarios de pasillo suelen tener una barra para chaquetas y abrigos, a menudo completada con baldas para gorros, bufandas y cestas. Hay modelos estrechos de una puerta para pasillos angostos, versiones anchas de dos puertas y combinaciones con espejo integrado. Algunos reúnen perchero y zapatero en un solo mueble. Fíjate en el fondo: para colgar perchas hacen falta al menos 50 centímetros; los armarios menos profundos usan barras extraíbles que salen hacia delante.
Como un armario en el pasillo puede resultar pesado, las superficies claras y los frentes sin tirador son una buena elección. Las puertas con espejo amplían visualmente el espacio y te ahorran un espejo aparte. Los frentes de roble o nogal aportan calidez y hacen que el armario parezca un mueble y no un empotrado. Un consejo: pon unas cestas de fibra natural en las baldas superiores, así controlas gorros y guantes y el interior se ve ordenado.
El precio depende del tamaño, el material, el diseño del frente y el equipamiento interior. Los armarios con puertas de espejo, cierre suave y baldas robustas de madera maciza se sitúan por encima de los modelos sencillos de aglomerado.
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