























Un banco bajo un viejo manzano, junto a la fachada al sol de la tarde o al borde del parterre con vistas a las flores: pocos muebles representan tan bien la felicidad de tener jardín. Los bancos de jardín invitan a una pausa breve y, cuando llegan muchos invitados, son además asientos prácticos junto a la mesa.
Los clásicos de dos y tres plazas tienen respaldo y reposabrazos y son ideales para quedarse un rato. Los bancos sin respaldo son flexibles y encajan bien junto a mesas largas. Los bancos circulares rodean un tronco y convierten el árbol en protagonista. También hay bancos arcón con almacenaje bajo el asiento y bancos de parque con laterales de hierro fundido. Piensa si el banco va a tener un sitio fijo o si te gustaría moverlo de vez en cuando, porque de eso depende el peso que te conviene.
La madera es especialmente popular. La teca resiste muy bien la intemperie; la acacia y el eucalipto son más asequibles y piden algo más de cuidado. Los bancos metálicos en negro o verde resultan románticos o modernos según su diseño. Los de madera lacada en blanco evocan los jardines de las casitas inglesas. Consejo de estilo: pon encima una piel de cordero o un cojín de aspecto lino y coloca al lado una maceta con lavanda; ya tienes tu rincón favorito.
Determinan el precio el tipo de madera, la calidad del metal, la longitud y el acabado. Los bancos sencillos de pino o acero son económicos; la teca maciza o el hierro fundido cuestan bastante más.
Imagina dónde estará tu banco y compara después tamaños y materiales. En homelivio.es encuentras bancos de jardín de muchas tiendas y eliges el que da carácter a tu exterior.







































































































































