























Sentarte para atarte los zapatos en lugar de hacer equilibrios sobre un pie: parece algo menor, pero cambia cada día la forma de llegar y de salir. Un banco para recibidor hace la entrada más cómoda y resulta tan acogedor que el pasillo pasa a sentirse como una estancia y no como un lugar de paso.
Los bancos para recibidor se presentan en distintas versiones. Los más sencillos, de madera, ofrecen un asiento y debajo sitio para algunos pares. Los modelos con zapatero, huecos abiertos o cajones combinan asiento y almacenaje, y los de asiento abatible esconden gorros, guantes y correas del perro. Los cojines tapizados hacen más agradable sentarse. La altura del asiento suele estar entre 45 y 50 centímetros, y en pasillos estrechos lo ideal son profundidades de unos 30 a 35 centímetros.
Un banco de madera maciza con acabado al aceite aguanta botas mojadas y pequeños golpes y gana carácter con el tiempo. Los bancos con cestas de ratán o fibra natural aportan una textura orgánica. Un look bonito surge al colocar encima una regleta de colgadores o un panel y dejar sobre el banco un cojín y una manta doblada. Una cesta debajo recoge los zapatos que no se usan en ese momento.
En el precio deciden el material, la longitud, la función de almacenaje y el tapizado. Los modelos sencillos de tablero son económicos; los bancos macizos de roble con almacenaje integrado o tapizados en tela resistente cuestan bastante más.
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