























En muchas casas el espacio de almacenaje escasea, y ahí es donde los bancos con almacenaje y otomanas demuestran lo que valen. Arriba te sientas cómodamente; debajo desaparecen manteles, velas de repuesto, juegos de mesa o la manta de pícnic del verano. Un solo mueble, dos funciones, y cumple ambas con total naturalidad.
Lo típico es un asiento abatible que se levanta hacia arriba. Los buenos modelos incorporan bisagras con freno o pistones de gas para que la tapa no se cierre de golpe ni atrape los dedos. También hay bancos con cajones o huecos abiertos para cestas, que facilitan el acceso diario, y otomanas tapizadas con interior hueco. Además del comedor, encajan en la entrada, en el cuarto infantil o a los pies de la cama.
La madera maciza con veta visible tiene un aire auténtico y recuerda a los antiguos baúles de ajuar. Las versiones modernas con asiento tapizado en tejido efecto lino o fieltro se integran en interiores sobrios. Un pequeño consejo de estilo: coloca sobre un banco de madera un cojín largo y dos almohadones en tonos naturales coordinados; se crea un contraste suave con la madera y el asiento gana comodidad.
El precio depende del material, el volumen del espacio interior, el tipo de mecanismo de apertura y el tapizado. Los modelos sencillos de pino o tablero son asequibles; los bancos de roble con tapa amortiguada se sitúan más arriba.
Piensa qué quieres guardar dentro y revisa las distintas variantes. En homelivio.es descubres bancos con almacenaje y otomanas de muchas tiendas y encuentras el modelo que une orden y comodidad.







































































































































