























Si te apetece una ducha con aire de spa sin meterte en obras, una columna puede ser el atajo perfecto. Las columnas de ducha reúnen en una estructura vertical todo lo necesario para ducharte con gusto y, de paso, ordenan visualmente la pared. Es una de esas piezas que cambian la rutina de cada mañana casi sin darte cuenta.
Una columna de ducha suele combinar una barra rígida, un rociador superior, una teleducha con su soporte regulable en altura y un grifo, ya sea monomando o termostático. La barra se fija a la pared y muchas veces aprovecha las tomas de agua existentes, por lo que encaja muy bien en una reforma sencilla. Hay modelos con barra telescópica que se adaptan a distintas alturas de techo y versiones con repisa integrada para dejar geles y esponjas.
Antes de elegir, mide la distancia entre las tomas de agua y la altura disponible: así sabrás si la barra encaja sin adaptadores. Las columnas con termostato aportan seguridad y una temperatura estable, ideal en casas donde varias personas usan el agua a la vez. En estética, una columna de acero inoxidable cepillado aporta un toque profesional y sereno, mientras que el negro mate sobre azulejo blanco tipo metro resulta gráfico y muy actual.
El precio varía según el material de la barra y del rociador, el tipo de grifo, el tamaño del cabezal y la marca. Las columnas con termostato y rociadores grandes de metal cuestan más que los modelos básicos con monomando, pero suelen resultar más duraderas.
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