























Un inodoro quizá solo lo cambies una o dos veces en la vida. Por eso tiene sentido fijarse bien en la forma, la higiene y el montaje, porque elegir bien entre los inodoros disponibles determina durante décadas lo cómodo que resulta tu baño en el día a día.
La diferencia principal está en la instalación. Los inodoros suspendidos se fijan a un bastidor empotrado, la cisterna queda oculta en la pared y el suelo de debajo queda libre. Los inodoros de pie se apoyan directamente en el suelo y son ideales para reformas sin grandes obras. Los modelos sin brida, o rimless, conducen el agua por un borde abierto y facilitan notablemente la limpieza. En cuanto a la profundidad, hay versiones compactas pensadas para aseos de invitados estrechos.
El material estándar es la porcelana sanitaria, cuyo esmaltado determina lo fácil que resulta mantenerla limpia. Algunos tratamientos especiales hacen que el agua y la suciedad resbalen mejor. Además del blanco brillante encontrarás acabados mate y tonos oscuros que combinan muy bien con azulejos en antracita o terracota. Una taza de líneas rectas acompaña a los muebles de lavabo geométricos, mientras que una forma ovalada se integra en baños de líneas suaves.
Influyen en el precio la calidad de la cerámica, el tratamiento de la superficie, la forma, el fabricante y si el asiento viene incluido. Para un inodoro suspendido, ten en cuenta además el bastidor y el pulsador.
Las medidas de conexión y la profundidad son los dos datos que conviene tener claros desde el principio. Con ellos en mente, recorre en homelivio.es los inodoros de distintas tiendas y encuentra un modelo higiénico, bonito y adecuado para tu espacio.







































































































































