























Pocas piezas del baño se cambian tan rápido y transforman tanto. Montar uno de los nuevos asientos de inodoro lleva apenas unos minutos y, después, el inodoro parece más cuidado, cierra con más suavidad y resulta sencillamente más agradable.
A la hora de elegir, lo primero es el ajuste. Mide la distancia entre los orificios de fijación y el largo y el ancho de tu taza; con esos datos encontrarás enseguida los modelos compatibles. Muchos asientos de inodoro tienen bisagras regulables y se adaptan a las tazas estándar más habituales, mientras que para la cerámica de diseño suele haber recambios específicos. El sistema de cierre lento baja la tapa sin ruido, y la función de extracción rápida permite retirar el asiento con un solo gesto para limpiarlo.
El material marca la durabilidad y el tacto. El duroplast es duro, resistente a los arañazos y se mantiene bonito durante años; el termoplástico es más ligero y económico. Los núcleos de madera lacada o el MDF decorado aportan calidez, y el bambú resulta natural y liviano. Los asientos con motivos son cuestión de gustos, aunque en el aseo de invitados pueden tener su encanto. Más sereno resulta un asiento blanco o negro con bisagras de acero inoxidable a juego con el grifo.
El precio depende del material, de la calidad de las bisagras y de las funciones de confort. Un modelo de duroplast con fijaciones de acero inoxidable, cierre lento y desmontaje rápido cuesta más que uno sencillo de plástico, pero suele durar bastante más.
Con las medidas anotadas, lo demás es rápido. En homelivio.es reunimos asientos de inodoro de diferentes tiendas para que compares material, confort y modelos de un vistazo y encuentres pronto el que encaja con tu taza.







































































































































