























El respaldo alto te envuelve y las orejas laterales frenan corrientes y ruidos: en un sillón orejero uno se siente enseguida un poco más resguardado. Al principio se colocaban frente a las chimeneas; hoy los sillones orejeros son rincones de lectura y refugios muy apreciados.
Su rasgo principal son las alas laterales en la parte superior del respaldo. Los orejeros clásicos tienen patas torneadas de madera y a menudo capitoné, mientras que las versiones modernas apuestan por líneas limpias, patas metálicas finas o base giratoria. Algunos modelos vienen con reposapiés a juego, otros incorporan función relax. Como te sientas erguido y bien sostenido, un orejero es perfecto para leer, tejer o escuchar música.
Con la tapicería adecuada, un orejero cambia por completo. El terciopelo en verde bosque o rojo óxido aporta calidez y un toque nostálgico; el tejido grueso en gris o con aspecto de lino resulta discreto y moderno. Un estampado de cuadros evoca las casas de campo inglesas. Coloca el sillón en un rincón con ventana, deja una manta de lana sobre el respaldo y añade una lámpara de lectura de luz cálida: ya tienes tu sitio favorito.
El precio depende de la tapicería, la estructura, el acolchado, el acabado y las funciones extra. Las estructuras de madera maciza, los muelles de calidad y los detalles cosidos a mano cuestan más que las versiones sencillas con relleno de espuma.
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