























Capitoné profundo, reposabrazos curvados a la altura del respaldo y un aire de biblioteca antigua: los sillones Chesterfield son uno de esos clásicos que no pasan de moda generación tras generación. Este tipo de sillón aporta carácter a cualquier estancia, ya sea un piso señorial o un loft moderno.
Lo típico es el marcado acolchado en rombos, los reposabrazos enrollados y una forma baja y compacta. Tradicionalmente se tapizan en piel, pero hoy también los encuentras en terciopelo, tejido o pana. Hay modelos clásicos con patas de madera, versiones con orejas de estilo wingback e interpretaciones modernas de proporciones más estilizadas. El asiento suele ser más firme, lo que hace agradable una postura erguida para leer o conversar.
La piel en coñac o marrón oscuro desarrolla con el tiempo una pátina preciosa y gana valor con cada año. Los tapizados de terciopelo en verde botella, azul tinta o rosa empolvado dan al clásico un aire fresco. Combina tu sillón Chesterfield con muebles sencillos, por ejemplo una mesita auxiliar de cristal o madera clara, para que pueda brillar como protagonista.
El precio depende sobre todo de la tapicería: la piel natural, en especial la anilina de curtido vegetal, se sitúa claramente por encima de la polipiel o la tela. A ello se suman la calidad de la estructura, el acolchado y el trabajo manual del capitoné.
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