



















Cuando el suelo y las baldas se quedan pequeños, la mirada sube. Las macetas colgantes llevan el verde a la altura de los ojos y por encima, aprovechan el espacio libre junto a la ventana o en el techo y convierten un pothos o una hiedra en una cascada de hojas que da movimiento a toda la habitación.
Hay distintos sistemas para colgar plantas. Las colgaderas de macramé sostienen un tiesto dentro de una red de cuerda anudada, mientras que las macetas suspendidas de cerámica o metal llevan cadena, cuerda de cuero o cable integrados. Las macetas de pared se atornillan directamente al muro y funcionan casi como un cuadro vivo. Para balcones y barandillas existen modelos con gancho que se enganchan sin herramientas. Muchas incluyen plato interior o depósito para que el agua no gotee al regar.
Las plantas de porte colgante son las protagonistas: pothos, hiedra, cinta, rosario o helechos lucen especialmente bien desde arriba. El macramé en algodón crudo aporta un aire boho y relajado, la cerámica blanca suspendida de una cuerda fina resulta depurada, y el latón añade un brillo cálido. Una idea: cuelga dos o tres macetas a alturas escalonadas delante de una ventana luminosa, y crearás una cortina verde que filtra la luz con suavidad. Antes de taladrar, comprueba que el techo soporte el peso de la tierra húmeda.
El precio depende del material, el tamaño, el sistema de sujeción y la elaboración. Las colgaderas sencillas de cuerda son asequibles, mientras que las piezas de cerámica artesanal, las de metal macizo o los modelos con reserva de agua cuestan algo más.
Mira hacia arriba y descubre cuánto espacio te queda por llenar de verde. En homelivio.es encuentras macetas colgantes de muchas tiendas y eliges la que mejor se adapta a tus plantas y a tu luz.