























Franjas de luz que recorren el suelo, una estancia que cambia con un pequeño giro: las persianas venecianas te permiten dosificar con mucha precisión la claridad y las miradas desde fuera. A diferencia de un estor, están formadas por lamas individuales que puedes inclinar, de modo que la luz entra aunque nadie pueda ver el interior.
Las más habituales tienen lamas horizontales de aluminio, estrechas, ligeras y resistentes a la humedad, por eso también sirven para baños y cocinas. Las de madera, con lamas más anchas, resultan más cálidas y hogareñas, aunque pesan más y piden estancias secas. A ellas se suman las cortinas verticales de lamas de tela, que quedan muy bien delante de grandes ventanales y puertas de terraza. Se accionan con cordón, cadena, manivela o motor.
Si te gustan los espacios serenos de aire nórdico, las persianas venecianas de madera clara o bambú son una elección preciosa, y combinan con lino, ratán y plantas. Las lamas de aluminio mate en blanco o antracita, en cambio, se integran sin hacer ruido en un despacho minimalista. Un consejo: elige el color de las lamas a juego con el marco de la ventana; así la persiana desaparece visualmente y la ventana parece más grande.
En el precio cuentan el ancho de lama, el material y si se hace a medida. El aluminio suele ser más económico que la madera natural, y los motores y las medidas especiales elevan el presupuesto. Los modelos baratos pueden doblarse antes con un uso intenso, así que compensa un buen mecanismo en el cabezal.
Al elegir, piensa en cuántas veces vas a moverlas y qué ambiente quieres para la estancia. En homelivio.es puedes descubrir modelos de muchas tiendas online y averiguar con calma qué persianas venecianas encajan con tus ventanas.







































































































































