























Pocas formas resultan tan serenas como una esfera de luz. Las lámparas globo reparten la claridad de manera uniforme en todas direcciones, suavizan las líneas rectas de una habitación y aportan un punto de equilibrio que funciona igual sobre la mesa del comedor que en un rincón del salón.
La esfera aparece en muchas versiones. Como lámpara colgante, sola o en racimo de varias bolas a distintas alturas, preside comedores, escaleras y dobles alturas. Como plafón, se pega al techo en pasillos y dormitorios. También existen lámparas de mesa y de pie con globo y apliques con media esfera. El tamaño marca el carácter: los globos pequeños resultan ligeros y juguetones; los grandes, escultóricos.
El cristal opal es el clásico: difunde una luz lechosa y amable sin deslumbrar. El cristal transparente o ahumado deja ver la bombilla y gana en brillo, el papel de arroz evoca la estética japonesa y las esferas de ratán proyectan sombras vivas. Combínalas con detalles en latón o negro mate según el estilo. Un consejo: cuelga tres globos de diámetros distintos a alturas escalonadas sobre una mesa o en el hueco de la escalera; el conjunto parece una pequeña constelación.
El precio depende del material, el diámetro, la calidad del vidrio, el número de esferas y el diseño. Los globos sencillos de cristal opal o papel son asequibles; los racimos de diseño con cristal soplado cuestan claramente más.
Descubre en homelivio.es lámparas globo de muchas tiendas, compara tamaños y acabados y encuentra la esfera de luz que mejor redondea tu espacio.







































































































































