























Una vitrina llena de copas, una estantería con piezas de cerámica, una encimera bajo los armarios altos: justo ahí suele faltar luz. La iluminación para muebles reúne pequeñas luminarias que se montan directamente sobre o bajo el mueble y hacen brillar detalles que de otro modo quedarían en sombra.
Hay minifocos redondos o cuadrados que se atornillan o se pegan, regletas bajo mueble para la cocina y pequeños focos orientables que destacan objetos concretos en las estanterías. Muchos kits funcionan con baja tensión y un driver central; otros, con batería y sensor de movimiento, perfectos para armarios o cajones. Los interruptores táctiles o de contacto en la puerta hacen que la luz solo se encienda cuando la necesitas.
Las carcasas plateadas o blancas resultan discretas; las negras combinan con frentes de madera oscura. La luz blanca cálida favorece a la madera y la cerámica; la neutra es más práctica para trabajar en la cocina. Se consigue un efecto precioso al iluminar una vitrina de cristal desde arriba: los estantes proyectan finas líneas de luz y el mueble parece un pequeño escaparate. Lo mejor es llevar los cables ocultos por la parte trasera.
El precio depende del número de luces, la alimentación, la calidad de luz y los materiales. Los focos sueltos a batería son económicos; los sistemas fijos con driver, distribuidor y regulador cuestan más. Fíjate en que generen poco calor para cuidar las superficies delicadas de los muebles.
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