























Incluso la escobilla del váter puede ser bonita. Antes se escondía en el rincón más apartado; hoy existen escobillas de baño que pueden quedarse junto al inodoro sin romper la armonía. Un recipiente bien diseñado hace la limpieza más agradable y se adapta al lenguaje formal de tu baño.
Las hay de pie, que colocas donde quieras, y de pared, que dejan el suelo libre y facilitan fregarlo. Los conjuntos combinados reúnen escobilla y portarrollos en un mismo soporte. En los cabezales se imponen cada vez más los de silicona, porque apenas retienen suciedad, secan rápido y se limpian con facilidad. Los de cerdas clásicas, en cambio, llegan también bajo el borde. Un cabezal plano con limpiador de borde adicional une ambas ventajas.
En el recipiente, fíjate en que tenga un inserto extraíble para que no se acumule el agua. La cerámica y el gres resultan cálidos y combinan con lavabos del mismo material. El acero inoxidable y el metal lacado son resistentes y se coordinan bien con otros accesorios. Una idea: un recipiente cerrado en verde salvia apagado o en un topo cálido se integra con suavidad en paletas naturales, mientras que un cilindro negro encaja en baños de líneas gráficas.
El precio depende del material, el tipo de cabezal y el fabricante. Las escobillas de silicona con recambios y los recipientes de cerámica de calidad cuestan algo más, pero duran mucho. Las series de diseño son más caras, a cambio de una coordinación perfecta.
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