























Calor, aroma a madera y el silencio después de la infusión de vapor: una sesión de sauna es un pequeño ritual. Los textiles para sauna forman parte de él, porque en el banco nunca te tumbas directamente sobre la madera, sino siempre sobre tela. Por eso una buena toalla de sauna no es solo un artículo de higiene, sino tu lugar personal para relajarte.
La gran diferencia frente a una toalla de baño normal es la longitud. Las toallas de sauna suelen medir alrededor de 80 por 200 centímetros para que puedas tumbarte sobre ellas de la cabeza a los pies. Algunos modelos tienen capucha o un bolsillo cosido que se encaja en el cabezal de la tumbona. También resultan prácticas las versiones con corchetes, que se llevan como un pareo en la zona de descanso.
El rizo de algodón es una apuesta segura porque absorbe bien el sudor y amortigua el calor de forma agradable. Más ligeras y fáciles de llevar en la bolsa son las de nido de abeja o las de mezcla de algodón y lino. Los colores claros dejan ver antes las marcas de los aceites de sauna, mientras que tonos apagados como el topo o el azul petróleo disimulan mejor. Si tienes sauna en casa, deja preparadas dos toallas del mismo color: el ambiente de spa aparece al instante.
La longitud, la cantidad de tejido y la calidad del tejido marcan la diferencia de precio. Como necesitan mucha tela, suelen costar más que las toallas normales. Las versiones gruesas y de algodón orgánico son más caras, pero aguantan mejor los cambios constantes de temperatura.
Echa un vistazo en homelivio.es a propuestas de distintas tiendas, compara medidas y materiales y quédate con la que te invite a dejarte llevar en la próxima sesión.







































































































































