























La cortina más bonita solo luce tanto como aquello de lo que cuelga. Las barras de cortina sostienen la tela, marcan la altura y el ancho de la ventana vestida y muchas veces son, por sí mismas, un elemento decorativo. Una barra bien elegida enmarca la ventana como un marco enmarca un cuadro.
La versión clásica es la barra redonda con soportes de pared y remates, en la que ensartas ollaos, anillas o trabillas. Los rieles interiores y de techo son más planos: los deslizadores corren dentro del perfil y casi no se ven. Para huecos o ventanas de tejado existen barras extensibles y de presión que sujetan sin taladrar. Los sistemas dobles te permiten colgar visillo y cortina uno detrás de otro.
Las barras metálicas en negro, latón o acero inoxidable resultan actuales y sobrias, y las de madera aportan calidez a la habitación. Presta atención al diámetro: los tejidos pesados necesitan barras robustas y suficientes soportes para que nada se combe. También es clave el largo, que debería sobresalir unos 15 a 20 centímetros por cada lado de la ventana. Así puedes abrir la cortina del todo y la ventana parece más ancha. Combina una barra negra y fina con cortinas de lino en blanco roto para un look sereno y nítido.
En precio, las barras de cortina varían según material, largo, capacidad de carga y mecanismo. Las de presión sencillas son económicas, mientras que las de madera maciza o latón y los rieles con cordón o motor cuestan bastante más. Los remates y soportes con diseños especiales suben aún más la cifra.
En homelivio.es descubres barras de cortina de muchos proveedores y encuentras el sistema que dé sujeción y forma a tu ventana.







































































































































