























Entre el aplique de fachada y la baliza baja hay un tipo de luz que da carácter a cualquier exterior: la farola de jardín. Alzada sobre su poste junto a la entrada, al final de un camino o en una esquina de la terraza, marca un punto de referencia, ilumina el paso y aporta ese aire de plaza tranquila que tanto se agradece en las noches de verano.
Las farolas de jardín varían mucho en altura, desde modelos compactos de poco más de medio metro hasta postes que superan con holgura la altura de una persona. Las hay con uno o varios brazos, con farol clásico de cristal, con cabezal esférico o con diseño cilíndrico y minimalista. Algunas emiten luz en todas direcciones; otras la dirigen hacia el suelo para no deslumbrar. También existen versiones con sensor crepuscular o de movimiento y modelos solares que no requieren cableado.
Al estar expuestas todo el año a sol, lluvia y viento, conviene elegir un grado de protección mínimo IP44, idealmente IP54 o superior. El aluminio fundido, el acero inoxidable y el hierro con tratamiento anticorrosión son materiales robustos. Las farolas de estilo farol en negro o verde oscuro encajan con casas tradicionales y jardines de aire mediterráneo; las líneas rectas en antracita acompañan la arquitectura actual. Una idea: sitúa una farola al inicio del camino y otra junto a la puerta, y el recorrido quedará enmarcado como una pequeña calle propia.
En el precio cuentan el material, la altura, la fuente de luz, los sensores y el tipo de instalación. Los modelos con LED integrado apenas requieren mantenimiento; los que llevan bombilla intercambiable ofrecen más flexibilidad.
En homelivio.es puedes comparar con calma farolas de jardín de muchas tiendas. Encuentra la que haga que tu entrada y tus caminos resulten acogedores al anochecer.







































































































































