























Pasarse al LED es la reforma más sencilla que existe: quitas la bombilla vieja, pones la nueva y listo. Las bombillas LED consumen una pequeña parte de la energía de las incandescentes clásicas y duran muchos miles de horas. Además, te permiten elegir la luz de cada estancia, desde un dorado de atardecer hasta un blanco fresco.
Los casquillos más importantes son E27 para portalámparas estándar, E14 para lámparas pequeñas y arañas, GU10 y GU5.3 para focos, y G9 y G4 para luminarias de diseño muy finas. Hay formatos de bombilla clásica, vela, gota, globo, tubo o reflector. Son muy populares los LED de filamento, que imitan el hilo incandescente, y las bombillas inteligentes, que regulas o cambias de color desde una app.
En los LED no te fijas en los vatios, sino en los lúmenes: unos 800 lúmenes equivalen aproximadamente a una antigua bombilla de 60 vatios. Un CRI de 90 o más hace que la madera y los textiles se vean naturales. Consejo para más ambiente: usa bombillas con función de regulación a cálido, que se vuelven más cálidas al bajar la intensidad, como la luz de una vela. En lámparas colgantes abiertas, las bombillas con casquete espejado quedan elegantes y no deslumbran.
El precio sube con la calidad de la luz, la regulación, los formatos especiales y la tecnología inteligente. Las bombillas LED sencillas son muy económicas, y las de filamento de gran tamaño o con cristal tintado cuestan más. Si eliges un modelo regulable, comprueba que tu regulador sea compatible con LED para evitar parpadeos.
Lo mejor es llevar la bombilla vieja como referencia y comparar casquillo y tamaño. En homelivio.es encuentras bombillas LED de muchos comercios y das fácilmente con la luz adecuada para tus lámparas.







































































































































